Recomendaciones para cuidar tus pies si vives con diabetes

Foto de Ben-hartley

Existen muchos problemas subyacentes asociados con la enfermedad diabética. Entre mitos y realidades, es muy común que asociemos la diabetes con otros problemas, muchas veces sin tener certeza de las implicaciones y relaciones. Uno muy común es el hablar de los pies de quien sufre diabetes, “es que tiene que cuidarse mucho los pies,” pero ¿por qué?

Como sabes, la diabetes no controlada implica niveles altos de glucosa en la sangre, y esto a su vez genera problemas de circulación. ¿Tiene sentido, no? Bueno, pues como una cadena de tragedias, la mala circulación puede dificultar la comunicación entre nuestras terminales nerviosas y el cerebro, a esto se le llama neuropatía diabética.

Así pues, imagina que estás en una comunidad en la que hay una torre de comunicación de la que sale una red de conexiones a todas las casas, si la red es deficiente, ¿qué casas crees que tendrán más problemas con la comunicación? Es probable que sea más difícil que la información viaje a las casas más lejanas de la torre. Si la torre es nuestro cerebro y nuestro sistema circulatorio es el cableado, resulta que las casas más lejanas son nuestras extremidades.

Esta falla de comunicación ocasiona entumecimiento en algunas partes del cuerpo, (como ya dijimos, sobre todo en pies, piernas y dedos de los pies), debilidad y hacen que las heridas, cortes, llagas o ampollas sanen más lento que lo normal.

Uno de los mayores peligros de la neuropatía diabética es que los pacientes tienden a perder cierta sensibilidad en los pies, y a veces una herida que normalmente nos pondría alerta y nos preocuparía, puede complicarse por no ser tan dolorosa. Recordemos que el dolor, por más feo que sea, es la forma en la que nuestro cuerpo nos dice que algo no anda bien.

“Que la gangrena es causada por la diabetes” es un mito común de la enfermedad. No. Pero las personas que viven con diabetes son más propensas a tener heridas en los pies sin darse cuenta. La gangrena ocurre cuando el tejido muere. Una guerra entre bacterias y anticuerpos se desencadena en nuestra propia piel. La sangre es la encargada de enviar esos anticuerpos, por lo tanto si tenemos problemas de circulación, tendremos menos posibilidades de ganar la batalla. Y si no nos damos cuenta de que eso está pasando por un problema de comunicación y no pedimos  refuerzos, o sea, atención médica, nuestras posibilidades de vencer se reducen. De aquí que la población con diabetes sufra más de estos problemas que el resto de la población.

No todos los pacientes con diabetes sufren de nuropatía, ésta puede presentarse aún después de años del diagnóstico, sobre todo cuando no se controla el nivel de glucosa en la sangre. La buena noticia es que controlar los niveles reduce las posibilidades de dañar nuestro sistema nervioso, y en caso de que exista ya neuropatía diabética, evitar complicaciones es posible si se tienen las precauciones necesarias. En ese sentido, la Guía para el cuidado de su salud,  del Centro Nacional para la Prevención de Enfermedades Crónicas de y Promoción de la Salud de Estados Unidos, recomienda:

Hacerse exámenes para detectar problemas:

–Cada vez que vayas a consulta con tu médico, pídele que ta haga una revisión.

–Debes examinarte todos los días en busca de rasguños, grietas o ampollas. Una llaga o ampolla, por pequeña que sea, debe ser revisada de inmediato por tu médico.

Lávate los pies:

–Todos los días lava tus pies y sécalos con cuidado (entre los dedos).

–No los remojes en agua porque esto reseca tu piel y la hace más propensa a contraer infecciones.

–Aplica crema hidratante en las plantas de tus pies, no entre los dedos, y las partes más resecas.

Córtate las uñas:

–Corta las uñas una vez que laves y seques los pies, cuando están suaves y hay menos posibilidades de lastimarte.

–Corta las uñas en forma recta, con cortauñas.

–No cortes las orillas de las uñas, ni uses lima para redondearlas.

Lima callosidades:

–Nunca cortes una callosidad.

–Pregunta a tu médico cómo limar callosidades con piedra pómez sin lastimar la piel.

Cuida tus pies:

–Mantén los pies lejos del calor. Procura bañarte con agua que no supere los 35° C.

–Usa siempre zapatos y calcetines al caminar en superficies calientes como en la playa.

–No camines descalzo, ni siquiera dentro de casa.

–Usa zapatos que te queden a la perfección, siempre con calcetines.

Como ves, los cuidados son bastante simples, por lo mismo son fáciles de olvidar. En 2013, sólo en México, se realizaron 75 000 amputaciones de miembros en pacientes con diabetes. Con el debido cuidado y atención, estas cifras podrían ser mucho menores. Hay cosas que salen de nuestras manos, cambiemos las que aún estamos a tiempo de cambiar.