5 mitos de los mexicanos que podemos romper para comer más saludable

mitos de los mexicanos para comer mas saludable

Sí, ya sé que cuando leyeron el título pensaron: ¿cómo puede ser posible que con tanta grasosa oferta gastronómica que hay en nuestro país, se pueda comer saludable? Y es que irremediablemente pensamos en los tacos, carnitas, pozole, mole (en sus numerosas variedades), huaraches, quesadillas, gorditas, tamales, chilaquiles, tlayudas, tortas ahogadas, papadzules y un largo etcétera que me llevaría una enciclopedia entera enumerar la riqueza gastronómica de nuestro país.

Pues ahí está el detalle, diría Cantinflas: ser mexicano no es sinónimo de comer mal o, más propiamente dicho, de no comer saludable. ¿A poco van ustedes a creer que estamos condenados a ser el primer lugar mundial en obesidad para siempre? Comer rico y saludable, no están peleados. ¡Derribemos esos mitos que persiguen nuestra gastronomía!

Mito 1: La comida mexicana SIEMPRE lleva mucha grasa

Es verdad que muchos de los platillos típicos de nuestro país son preparados con bastante grasa, específicamente, manteca, y también sabemos que, desgraciadamente, este producto puede provocar problemas cardiovasculares y hacernos ganar mucho peso corporal.

Sin embargo, no todo lo que se hace en México tiene manteca, podemos optar por platillos como el caldo tlalpeño, las quesadillas no fritas sino echas en comal, la tlayudas que —aunque llevan asiento de manteca de cerdo— representa una cantidad mínima permisible para nuestro consumo.

También podemos suplir la manteca o el aceite de cocina por aceite de oliva. En una ocasión, una tía cocinó tamales utilizando este aceite en vez de manteca y los tamales jamás se quejaron por la falta de manteca (bueno, en realidad, los comensales no lo notamos).

Mito 2: Los mexicanos NO PODEMOS VIVIR sin las harinas

Y es que quién puede resistirse a una torta (harina de trigo) de tamal (harina de maíz) o a unos chilaquiles (harina de maíz) con bolillo (harina de trigo). Delicioso, pero malicioso, pensamos al instante. Y no. Resulta que las temidas harinas no son tan malas como pensamos, aunque hay que saber que siempre va a ser menos dañina la harina de maíz que la de trigo. ¿Quieres un tamal? ¿Por qué no comerlo sin la compañía abrigadora de un bolillo y, además, preparado con aceite de oliva?

Esos deliciosos chilaquiles podrían estar preparados con tortilla de harina tostada (o, si de plano quieren freírlas, utilizar aceite de oliva) y, en vez de gratinarlos, acompañarlos con queso cottage, que es igualmente rico, pero no aporta tanta grasa como el queso manchego (que es el que comúnmente utilizamos).

Mito 3: Los mexicanos le PONEMOS CHILE A TODO

Recuerdo que la primera vez que viajé al extranjero me recomendaron que me llevara una lata de chile y yo pensé que todos a mi alrededor estarían diciendo: “miren a la mexicana que no puede vivir sin picante”, así que me desprendí del cliché y pasé los días siguientes arrepintiéndome de mi decisión. Sí, es verdad que estamos muy acostumbrados al picante, in embargo, no todos nuestros platillos llevan este picoso condimento.

Si bien el picante no tendemos a asociarlo con problemas de obesidad o cardiovasculares (que son los más comunes, por desgracias, en nuestro país), sí puede resultar contraproducente en personas con colitis o problemas gastrointestinales. ¿Qué opciones? Nuestra gastronomía nos ofrece un sinfín de posibilidades ya que integra sabores dulces, amargos, agridulces, salados y no sólo los picantes.

Mito 4: Los mexicanos NO PODEMOS dejar de comer azúcares

¡Aaaaay! Lo sé, es debilidad de muchos de nosotros enfrentarnos a una pieza de pan dulce, a unos camotes, unos limones con coco rayado, a unos borrachitos, merengues, fruta cristalizada y a toda la larga lista de dulces típicos de nuestro país.

Sin embargo, no todo en nuestra dulcería mexicana es azúcar (de hecho, ésta no fue popular sino hasta la época de la colonia). Podemos, en lugar de lo anteriormente mencionado, optar por barras de amaranto endulzadas con miel, alegrías con miel y pepita o, aunque parezca increíble, un poco de chocolate amargo. ¿Cómo puede ser esto? Pues porque el chocolate, en su forma original, carece de azúcar y es cuando se industrializa que le es agregado para darle ese sabor dulce.

Mito 5: Para los mexicanos el ALCOHOL ES INDISPENSABLE

“Para un catarro, un jarro; y si no se te quita, la botellita”, reza un dicho popular y aunque un tequilita siempre se agradece, debemos confesar que hay mejores opciones para entregarse a este placer etílico (claro, siempre con medida).

Resulta que nuestro tan promocionado tequila tiene la mala puntada de ser procesado y en el camino obtiene 50% de azúcares agregados a la sustancia natural. ¿Qué otras opciones tenemos? Podemos voltear a ver el mezcal, pues su elaboración tiende a ser más artesanal y, por tanto, no pasa por la industrialización que le resta naturalidad (además de que no tiene azúcares agregados).

Otra opción muy buena es el pulque pues, al ser fermentado el aguamiel, se convierte en un complemento alimenticio que puede ayudar al cuidado de la flora intestinal, aporta minerales y es rico en melatonina (por lo que ayuda a reducir los trastornos del sueño). Además, su elaboración artesanal también nos ofrece un producto natural que, si se toma con medida, aportará múltiples beneficios a nuestro cuerpo.

Como podemos ver, comer sano siendo mexicano no implica dejar de disfrutar de los manjares que nos ofrece nuestra gastronomía, basta con darnos cuenta de que no pasa nada si suplimos algunos ingredientes que hacen más daño a nuestro cuerpo por otros más benéficos y que igualan el placer que es comer en México.

Si quieres saber más:

Nota de la BBC sobre ¿Cuáles son los mejores aceites y grasas para cocinar?

“Estudian propiedad del pulque contra enfermedades”, nota de La Jornada.

Conoce la diferencia entre el mezcal y el tequila.

Chécate este video sobre el estudio que realiza el IPN de las propiedades del pulque.

– Revisa el apartado de Neuropatía diabética del “Manual Merck de diagnóstico y terapéutica”. Edit. Océano.