Guía básica para vivir con diabetes en la CDMX

Te despiertas, son las 7 am, una luz dorada entra por tus cortinas, las abres y ves el mar caribeño. Te pones los tenis deportivos y sales, como todas las mañanas, a correr a la playa. Cuando vuelves a casa, tu chef te ha preparado un menú personalizado de acuerdo a las necesidades de tu enfermedad: tienes diabetes tipo1. Él se encargó de hacer un balance entre granos, frutas y vegetales, todos orgánicos, recién cortados del huerto de tu isla privada. Untas un poco de queso en el pan integral que acaba de salir del horno y a la primera mordida. ¡Pum! La campana del camión de la basura te despierta. Te asomas por la ventana y claro, no vives en las Islas Vírgenes, estás en el corazón de la Ciudad de México, no tienes chef privado, ni playa, hoy hay contingencia ambiental y, maldita sea, el despertador no sonó. Se te hace tarde para llegar a la oficina. Lidiar con la diabetes parece más fácil en sueño, seguro. 

El chilango promedio tiene que lidiar con condiciones cero favorables para la vida; el chilango con diabetes se las ve más difícil todavía. Pero nada que no podamos resolver, a final de cuentas estamos en la ciudad de la esperanza, ¿qué no? Así que si vives con esta enfermedad y en estas latitudes, aquí algunos consejos prácticos de cómo llevártela tranquila antes de dejar todo e irte a vivir a una isla privada.

1. Aliméntate bien en las calles chilangas.

Aquí y en China, la mejor opción para tener una alimentación balanceada es cocinar en casa. En la Ciudad de México, al menos en la mayor parte, tenemos la ventaja de que cocinar siempre va a ser más económico, tenemos mercados y verdulerías siempre a la mano y… Ah, claro: nunca tenemos tiempo. Muchas veces nos vemos en la necesidad de comer lo que tengamos a la mano. En este sentido el primer consejo es que de verdad te tomes el tiempo para preparar tu propia comida unos días a la semana, tu salud es algo serio y tienes que invertirle. Recetarios con dietas para la diabetes sobran.

Pero vamos a lo bueno, has decidido aventurarte a las calles de la ciudad en busca de comida porque no hay de otra, pero a tu paso sólo ves comida grasosa, deliciosos dulces y… sabes que eso no es para ti, que tienes que resistir.

Empecemos por la base de la alimentación chilanga. Ya sea que estés en el corazón del barrio bravo de Tepito o caminando por Masaryk, no puedes pasar cinco minutos sin toparte con una taquería, buena o mala, barata o cara, tradicional o extravagante, siempre habrá tacos a la mano. La buena noticia es que una investigación del IPN afirma que el consumo de tortilla de maíz no sólo no es dañino para quien vive con diabetes, sino que el almidón que contiene favorece la reducción de azúcar en la sangre (ojo, de maíz, ni pienses en las de harina). Así pues, no es necesario seguirte de largo con dolor en el corazón cuando pases por una taquería, pero eso sí, la tortilla es una cosa, el relleno otra.

Evita los tacos de carnes rojas, en la mayoría de las taquerías tienes opciones vegetarianas o las versiones de sus tacos como el pastor o alambre hechos a base de pollo, que es mucho más recomendable en una dieta para a diabetes. En los últimos años en la ciudad se han abierto más y más taquerías con recetas norteñas y el consumo de tacos de pescado está creciendo, lo que también nos ofrece una buena opción. Toma en cuenta que muchos de estos mariscos son fritos y tienes que evitar las grasas saturadas, así que siempre debes recordar pedir las opciones a la plancha.

¿Quesadilla con queso o sin queso? Oh sí, pues una de las bellezas de vivir en la ciudad es que, efectivamente, podemos pedir quesadillas sin queso sin temor a ser linchados. Aprovecha este privilegio chilango. Recuerda que algunos quesos contienen grasas saturadas, así que si no estás bien seguro de la calidad del queso de tu puesto de garnachas predilecto, siempre será mejor que prescindas de éste y te eches una buena quesadilla de huitlacoche o flor de calabaza, sí, sin queso. Así como los tacos, la opción siempre es a la plancha.

2.  ¡Actívate!

Sabemos que parte esencial de la vida saludable es el ejercicio. La actividad física nos ayuda a disminuir los niveles de glucosa en la sangre y mejora nuestra capacidad para usar la insulina. Para cualquiera ejercitarse tendría que ser parte de la rutina diaria, pero más para quien vive con diabetes.

De nuevo, la primera recomendación es que te tomes el tiempo para hacer ejercicio en forma varias veces a la semana. Existen gimnasios que abren a primera hora y que cierran a altas horas de la noche. Pero si lo tuyo no es sentarte en una máquina a cargar peso, busca alguna actividad que te llame la atención, ve a nadar, a correr, ¡aprende kung fu! Si tu presupuesto da para deportivos o gimnasios privados, no lo pienses. Si no, tampoco te rindas. Las 16 delegaciones de la ciudad ofrecen actividades deportivas que suelen ser gratuitas o tienen costos casi simbólicos.  Ahora, vives en la ciudad de México, donde hay millones de personas. Hacer una actividad en un deportivo público exige tener cierta paciencia: si quieres ir a nadar al Plan Sexenal o la alberca olímpica es muy probable que tengas que entrar a una lista de espera, además de hacer todo un trámite burocrático. Así que bueno, hazlo, pero aventúrate a hacer cosas que nunca has hecho, tal vez descubras que lo tuyo lo tuyo es la gimnasia artística, y es más probable que haya cupo para actividades extravagantes y no tan comunes como nadar o hacer yoga. Acá puedes buscar el deportivo público que más cerca te quede:  http://indeporte.mx/donde-puedo-activarme/

Después de la actividad física formal, es importante que en tu rutina diaria intentes mantenerte en movimiento constante. Esto además de representar una suerte de ejercicio te mantendrá lejos del estrés. Intenta caminar más, despierta veinte minutos antes y en lugar de tomar un pesero al metro, camina. Te evitarás las aglomeraciones, los arrimones y seis o siete pesotes. O cuando vuelvas a casa de la oficina, ¿estás en medio del embotellamiento? Bájate del transporte y anda. Procura rutas agradables para la vista y escucha música mientras lo haces. Si usas carro intenta estacionarlo a unas cuadras de tu destino y haz una parte de tu trayecto caminando, tus piernas y el ambiente te lo agradecerán. Sube escaleras, sal a bailar, juega videojuegos que impliquen movimientos del cuerpo, etc.

3.  Deshazte del estrés.

Por desgracia, el estrés es pan de cada día de todos los chilangos. Hay muchas cosas que saber sobre la relación entre el estrés y la diabetes, pero por ahora diremos que lo que hay que tomar en cuenta es que cuando estamos estresados nuestro cuerpo secreta cortisol. Y… Oh sorpresa. ¿Sabes cuál es una de las principales funciones de esta hormona del estrés? ¿Te imaginas? Pues sí… El cortisol incrementa los niveles de azúcar en la sangre por medio de un proceso llamado gluconeogénesis. Así pues, puedes sacar tus conclusiones de lo dañino que puede ser para la población con diabetes, en particular la chilanga. Ahora, la pregunta, ¿es posible vivir sin estrés en la Ciudad de México? Al menos hay que intentarlo.

Una de las mejores formas de alejar el estrés de nuestras vidas es realizando ejercicio, y para eso están las opciones formales que ya vimos en el apartado pasado, y las que pueden realizarse en lugares que parecerían más destinados al entretenimiento. La actividad por excelencia para divertirnos, socializar y al mismo tiempo reactivarnos físicamente es, desde luego, el baile. La American Heart Association recomienda el baile como ejercicio aeróbico. Uno de sus beneficios es la disminución del estrés, así que hacerlo de forma regular representa un bien para la salud. En la ciudad sobran lugares para hacerlo. Te recomendamos buscar clases para que puedas hacerlo con regularidad. Dependiendo del género que escojas puedes encontrar clases en academias, parques o en los mismos centros o bares en los que se toca la música. Por ejemplo, si se te antoja bailar salsa cubana puedes ir los miércoles a Mama Rumba, y tomar una clase de hora y media y después quedarte a bailar un rato al son de una orquesta. Si quieres aprender a bailar rockabilly puedes ir al restaurante Be-bops un domingo, y también quedarte a bailar un rato, etc. Opciones hay.

Por otro lado, una ventaja de la gran ciudad es su oferta cultural. Tenemos teatros, conciertos, festivales de cine, exposiciones de arte, etc. La recreación es parte fundamental del control del estrés, y aunque a veces no nos la creamos, tenemos todo a la mano. Basta con sumergirnos en la cartelera cultural de la ciudad para darnos cuenta de que con un poco de motivación, a veces ni siquiera necesitamos dinero para poder divertirnos aquí. Así que no ha pretexto, entra a http://www.cultura.cdmx.gob.mx/eventos y busca lo que mejor te acomode.

Como puedes ver, sobrevivir en la Ciudad de México teniendo diabetes no es cosa del otro mundo, se trata de informarnos y salir a disfrutar de lo que esta gran urbe tiene para ofrecer, al menos en lo que nos compramos una isla privada.