Estrés y diabetes o porqué tienes que relajarte

Cuando se habla de diabetes y los cuidados necesarios para llevar una vida sin complicaciones derivadas de la enfermedad, es probable que lo primero que te venga a la mente es: CERO AZÚCAR, comer saludable, hacer ejercicio. No suena tan difícil. Pero la realidad es que los cuidados que una persona con diabetes debe tener pueden ser mucho más complejos que eso.

Hoy en particular hablaremos de uno de los grandes enemigos del ser humano, que, aunque no lo creas, puede afectar más a quien vive con diabetes. Si eres un lector avispado, el título ya te lo habrá dicho, claro, el estrés. Si vives en la Ciudad de México, o quizá ya en cualquier ciudad del mundo, es una palabra con la que estás relacionado: ¡Qué estrés el tráfico! ¡Qué estrés la chamba! ¡Qué estrés to!  Pero, ¿sabes realmente lo que es el estrés y los efectos en tu cuerpo?

Empecemos por ahí. El estrés es la respuesta del cuerpo ante un estímulo externo que le resulta amenazante. Esta respuesta implica una serie de cambios químicos dentro de nuestro sistema que desequilibra la regulación del mismo y consta de tres etapas.

Imagina que vamos a cruzar una calle de nuestra bellísima ciudad y y un automovilista histérico tiene a bien acelerar y pitarnos mientras cruzamos hacia el otro lado, en lugar de cedernos el paso (yo sé que eso casi no pasa aquí, pero imagínatelo). Ese pequeño saltito que damos al oír el PIIIIIII no es nada más que nuestro tiempo entrando en un estado de alerta: primer etapa del estrés. En este momento nuestro organismo genera adrenalina, un una hormona y neurotransmisor que nos prepara para huir o defendernos. Como el conductor sólo era un gandalla que se cree todopoderoso que no tenía la intención de atropellarnos (porque qué estrés ir al ministerio público) y sólo pretendía asustarnos pues porque sí, nosotros seguimos nuestro camino y nuestro organismo vuelve a la normalidad.

Ahora imagina el cruce de Reforma e Insurgentes, una tarde de viernes, es quincena… y está lloviendo. Lo más probable es que no haya uno sino cientos de automovilistas pitando sin cesar. Bueno, aquí viene la segunda etapa del estrés: cuando el estímulo amenazante permanece. Estamos atorados en el metrobús, en medio de una multitud que a esta hora ya huele medio mal, trabajamos más de ocho horas, y como esta historia se repite todos los días: nos sentimos estresados. Para fines evolutivos y de supervivencia, esta segunda etapa, es decir, la fase de defensa nos preparaba para salir corriendo a toda velocidad o para enfrentarnos a un mamut. Para huir o luchar el cuerpo necesita ponerse pilas, y si te acuerdas de Popeye comiendo espinacas, algo así pasa dentro de nosotros: Cuando llegamos a la fase de defensa necesitamos músculos fuertes que aguanten, y el recurso que desarrolló nuestro organismo es la secreción de una hormona llamada cortisol. Su objetivo principal es acelerar el proceso de gluconeogénesis (¿qué es la gluconeogénesis? es la síntesis de glucosa a partir de proteínas y otras sustancias), o sea aumentar los niveles de glucosa en la sangre para nutrir nuestros músculos y corazón para que estemos cual Popeyes listos para enfrentar lo que sea. El problema es que nuestras amenazas diarias ya no son mamuts o dientes de sable. Aunque queramos correr, estamos atorados en el metrobús, no necesitamos esa carga extra de glucosa, pero ahí está.

Durante el estrés el cuerpo se vuelve una fiesta de hormonas para que estemos listos y salgamos con vida de lo que sea que nos atormenta. Así que después del caos, viene la calma o la tercera fase, la de relajamiento, que en realidad no es más que el agotamiento que sentimos después de un día particularmente difícil en esta ciudad.

Así pues, es bastante claro que los estragos del estrés en nuestro cuerpo no se quedan en lo anímico, y por lo tanto es indispensable que una persona con diabetes esté consciente de la importancia de mantener niveles bajos o incluso hacer lo posible por eliminarlo de su vida.

Piensa que cuando el estrés se vuelve crónico, la constante secreción de cortisol hace que las células grasas y los músculos se hagan resistentes a la insulina y esto te dificultará mantener niveles bajos de glucosa y que lograrlo necesitará de mayores esfuerzos. Por otro lado, al desviar la sangre a los músculos y al corazón, el sistema digestivo entra en una especie de reposo, por esto no solemos tener hambre cuando estamos estresados. Sin embargo, cuando llega la tercera etapa, vuelve también el apetito y no en una medida normal, sino aumentada. Y todos sabemos lo difícil que es mantenernos serenos y no comer impulsivamente cuando morimos de hambre. Esta tercera etapa también es terrible si piensas que vuelve al estrés en un círculo vicioso: estamos tan cansados que preferimos no hacer ejercicio y esto a la vez nos mantiene estresados.

Como puedes ver, los estragos del estrés se acentúan en un cuerpo con diabetes, por lo tanto es de vital importancia que sea uno de los aspectos relevantes a cuidar si quieres mantener tu calidad de vida.

Una ciudad como la nuestra no nos la pone fácil, además las exigencias de la vida moderna no son las ideales para vivir lleno de paz y tranquilidad, es cierto. Entonces ¿cómo hacerle para no vivir con estrés? Ya en otras entradas hemos hablado de distintas maneras de activarte físicamente y bajar tus niveles de estrés, pero nunca está de más reafirmarlo.

Medita:

Aprender técnicas de meditación te ayuda a alejarte de las fuentes de estrés a tu alrededor. Muchas de ellas implican el control de la respiración y la forma por excelencia de hacerlo es practicando yoga. En la red existen muchos recursos para que puedas hacerlo en casa o, como ya te enseñamos, hasta en tu oficina (http://santiveri.com.mx/crecimiento-personal/meditacion-para-godinez/)

Actívate:

Como ya viste, el estrés prepara nuestros músculos para la actividad física, no lo dejes vestido y alborotado: corre, toma una clase de box o baila. Sólo así tu cuerpo estará en perfecto equilibrio.

Diviértete:

Tómate tiempo para hacer actividades que te relajen. Ve al cine con amigos, organiza una reunión de juegos de mesa con tu familia, ve al teatro, asiste a un concierto. El ocio y el entretenimiento te ayuda a alejar tu mente de los problemas del día a día y por lo tanto a disminuir el estrés en tu vida.

En pocas palabras: relájate. El control del estrés debe ser una prioridad en tu vida si vives con diabetes.