Meditación para Godinez

Las oficinas, esos santuarios a los Tupperware, las hojas Excel, los retratos de familia en la playa, las micro-plantitas muertas dotadas de una indiferencia laboral exhaustiva. El tabernáculo de los trajes sastre, los lentes de pasta, el papel bond, las corbatas ¿y por qué no? del sexo improvisado con la secretaria, la colega, el compañero de finanzas o computo, de los coqueteos indefinidos, los guiños a extraños y la frustración. Porque todo puede pasar en una oficina: una muerte inesperada, un acto carnal furtivo, ¿una boda? y mucho, mucho éxito profesional o demasiado infortunio, aburrimiento, estrés y mucha hambre; en medio de todo esto, también puede acontecer LA MEDITACIÓN, ¿why not? Relájate, que meditar no es poner la mente en blanco mate como las paredes en tu enfrascado cubículo. Meditar no consiste en apagar el pensamiento, sino en observar cómo funcionan los “hábitos” cochinos de nuestra mente, y qué emociones provocan en nuestro cuerpo. Si perseveramos, es decir, si pensamos más en la concordia que en el Excel, poco a poco crearemos un espacio de desidentificación con nuestra pasada oficina y el futuro puesto, que nos permitirá dirigir la atención hacia el momento presente.

¿Meditar, como un Sayayin? ¿dentro de ese cubículo de cuatro por cuatro? Esto es una reacción común de muchos de los que trabajamos en oficinas que sienten que meditar es la cosa más rara y difícil del mundo, pues estamos acostumbrados a vivir frente a un monitor la mayor parte el tiempo. Nos han contado que lo único que debemos hacer es sentarnos en ridícula posición de  Flor de Loto, con los ojos cerrados, tal vez por diez minutos… y no hacer nada. ¿Suena absurdo, no?  Debemos entender primero qué es meditar y qué no es, para que no te sientas como Shiryū sin  Dohko de Libra.

1.- El objetivo de la meditación no es relajarse. La meditación no busca llegar a una experiencia metafísica, ni nada impostado. Meditar no es separar mente y cuerpo.

2.- Meditar es ver. Meditar es parar un momento. Meditar es darte cuenta de que ya eres feliz. Meditar es darte cuenta de que ya estás en paz contigo mismo (y con tu jefe).

Si eso esto es lo que necesitas, adelante, sígueme, yo seré tu guía convencional dentro de ese cubo de muros falsos llamado oficina.

La meditación es una práctica en la cual el individuo entrena la mente o induce un modo de conciencia, ya sea para conseguir algún beneficio, o para reconocer mentalmente un contenido sin sentirse identificado con ese contenido. (Sea lo que sea que eso te signifique).

Debes encontrar un lugar tranquilo donde se pueda meditar. Puede ser en tu cubículo, sentado en tu silla, o también puedes meditar en la cocina de tu empresa, del lado del horno de microondas, el objetivo es que te sientas cómodo. Sólo asegúrate de que el lugar escogido sea limpio y ordenado, ya que el entorno tendrá un efecto directo en la meditación, a menos que se tenga un nivel bastante avanzado.

En segundo lugar, elige un buen momento para meditar, y asegúrate de hacerlo siempre a esa misma hora.

Antes de meditar, prepara los elementos que se vayan a utilizar en la meditación, si fuera el caso, pero aquí, lo único que necesitamos, es tu mente despejada de todas esas labores grises. También es bueno asegurarse de que todo lo que pueda distraernos de la práctica, como los teléfonos móviles, estén apagados (por un momento) ya sé que eso es difícil.

En tercer lugar, y después de que todo esté listo, es momento de empezar a meditar en la posición correcta.

La mejor para empezar es sentarte en tu silla de trabajo con la columna recta y en una posición cómoda.

Después de esto, se puede empezar a meditar cerrando los ojos. Concéntrate en tu respiración, inhalando lentamente por la nariz, y soltando el aire tranquilamente también por la napia. Es recomendable hacer esto durante unos veinte minutos. ¿Tienes tiempo? ¿No? Por lo menos róbale tres minutos, si eso es mucho, por lo menos uno.

Mientras realicemos esta meditación, la mente se encontrará atenta a cada inhalación y exhalación, sin realizar mayor esfuerzo. Si hacemos bien el ejercicio, nuestra cabezota entrará en un estado de calma relajado y natural, al que podemos llamar “estado meditativo”.

Esta meditación en particular, ayudará a mejorar la atención y facilitará el tener una mente cada vez más clara y más tranquila y ¿obediente?, con lo que también será mas sencillo resolver los diversos asuntos que surgen en el día a día en la oficina.

Es posible que en esta práctica meditativa tu mente se desvíe con cualquier otro pensamiento, como en el cuerpo de tu compañera o compañero. Cuando esto suceda, tú sólo debes observar el pensamiento, sin involucrarte con él. Tal como si vieras pasar un pez en el océano, (o cualquier otra cosa de ese tipo) sólo observa como el pensamiento cruza por el enorme océano de tu mente sin alterar su estado, sólo observa como los labios de tu colega que te gustan tanto cruzan por el enorme pasillo de tu oficina sin alterar tu deseo. Verás cómo con el tiempo, se hace más sencillo entrar en el estado correcto.

La meditación puede ser tan larga como quieras (o puedas) vale la pena decir que cuanto más profunda sea la meditación, mayores beneficios puede traer a tu oficina. Sin embargo, basta con unos minutos al día para empezar a percibir una mayor “claridad mental”, “bienestar general” y “mejores niveles de atracción”.

¿Y cómo le hago para que no me interrumpan?

Si no te puedes encerrar en el baño ni en el estacionamiento, finje que estas hablando con alguien por teléfono, o ponte los audífonos, con la pantalla de excel abierta en frente de ti. Sí, ya sé que es muy difícil, que es casi imposible, pero en este punto lo más importante será la intención. El recordatorio de que tu no eres tu oficina, ni las presentaciones de power point, ni nada de eso. Que lo que tu eres es mucho más que es. ¿Cuánto alcanzaste a hacerlo sin que te interrumpieran? ¿30 segundos? ¡No importa! Cuando lleves dos sesiones de treinta segundos durante 15 días, verás como el simple hecho de resistir, de no dejarte llevar por tu entorno, empieza  cambiar tu mente y, te hace sonreír